...Bruce Willis. Porque él, como la mayor parte del resto de los mortales, quiere matar a Ben Afleck...Pero el Hombre tiene motivos! Mientras yo lo estrangularía con mis propias manos por películas como "Daredevil", "Pearl Harbor" o "Jersey Girl" (o quizás rociaría su cara con ácido para así borrar esa tez gilipollesca), nuestro Gran Hombre tiene motivos para apalear y masacrar a semejante capullo: ¡se está follando a su hija!
...Bruce Willis. Porque él, a pesar de que se están zumbando a su hija, sangre de su sangre, bendita Liv Tyler, sabe perdonar. Porque el Hombre, aunque rudo y de malos modales, es un buen hombre. Y no solo perdona, sino que termina dando la vida por Ben Affleck...Joder, sí, joder. Tiene un corazón que se le sale del pecho.
...Bruce Willis. Porque a pesar de ser dueño de una compañía de prospección petrolífera, es más chulo que nadie. Que hay que encontrar petróleo, él es nuestro hombre. Que hay que reírse de estúpidos burócratas, nadie se ríe mejor que nuestro hombre. Que hay que perforar un asteroide que va a chocar contra la tierra e introducir en él una bomba atómica, Bruce es nuestro hombre. Porque al final de la peli, no solo salva a Ben Affleck, se reconcilia con su hija en la secuencia más hermosa jamás rodada por el capullo integral de Michael Bay...No, joder, no se queda ahí. Salva el mundo. Y lo hace como los grandes. Con tensión dramática. Ahora pulso, ahora no, el contador que se acerca a cero, Bruce pulsa que la cagamos, Bruce pulsa que hasta el más tonto de la sala sabe que lo vas a hacer pero cuando esté a punto de pasar el punto límite, ¡Bruce, hazlo!...¿Y qué hace Bruce? Lo pulsa...¡Bruce lo pulsa! Qué gran secuencia. No obstante, yo solo haría una pequeña crítica constructiva. Antes de destruir el asteroide falta algo, no sé. ¿Qué tal una frase? Algo lapidario, recurrente, atractivo...Sí, ya sé...Imagínense...
"Yippi-kaa-yee, Mothafucka!"...Y todo vuela por los aires.
viernes, 26 de junio de 2009
Tres motivos (repetidos) para ver..."Armageddon", de Michael Bay
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jueves, 25 de junio de 2009
Tres motivos para admirar..."Hijos de los hombres", de Alfonso Cuarón
...es una metáfora social de rabiosa actualidad. Con la xenofobia, el miedo y el terrorismo como telón de fondo, Alfonso Cuarón realiza una obra maestra imperecedera de la ciencia ficción post apocalíptica. El director mejicano nos deleita con una potentísima parábola de orden social y carácter pacifista, tan esperanzadora, tan humanista, tan rica en detalles, que trasciende el género y dejará huella. Denle tiempo.
...tiene el mejor plano secuencia de la historia del cine. Si me apuran, los dos mejores. Porque con permiso de Welles, De Palma, Anderson y Fincher, Cuarón hace del plano secuencia un arma narrativa de primer nivel y se la juega al final de la cinta rodando sin cortes toda una secuencia de acción espectacular, llena de explosiones, disparos, muertes y efectos especiales. Como digo, algo antológico y desde ya parte de la historia del cine.
...es una maravillosa deconstrucción del mito del héroe. Sin duda, lo más interesante de la cinta. Si otros autores, como Shyamalan o Nolan (y con diferentes intenciones), se dedicaron a revisionar y ensalzar la figura del caído héroe clásico, los hermanos Cuarón decidieron en "Hijos de los hombres" revisar los principales fundamentos del héroe moderno en general, y del héroe de acción cinematográfica en particular, para superarlo y presentarnos a un personaje completamente novedoso. Porque siendo fieles a su premisa pacifista, los dos hermanos decidieron sobre guión otorgarle al personaje de Clive Owen una característica completamente innovadora en una película de acción tan espectacular como "Hijos de los hombres". Algo innovador, sencillo y sutil que uno no aprecia en un primer visionado. Les reto a que vuelvan a verla...Clive Owen no empuña un arma en toda la cinta ni lleva a cabo acción violenta alguna. Estamos ante el primer héroe contemporáneo completamente pacifista...Con dos cojones, Cuarón! Así se cambia la historia del cine.
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martes, 23 de junio de 2009
Tres motivos para ver..."La peligrosa vida de los Altar Boys", de Peter Care
...porque demuestra que se puede hacer buen cine teen sin insultar al espectador. En la línea de la maravillosa "Cuenta conmigo", de Rob Reiner, en el 2002 Jodie Foster se lanzó con pasión a producir la adaptación de la novela "The dangerous lives of the Altar boys" . Casi todos los años, el cine indie norteamericano nos regala películas (semi o pseudo) autobiográficas que permiten a sus autores volver a sus orígenes y realizar una semblanza vital llena de nostalgia, hormonas desatadas y sueños rotos que hacen las delicias de la crítica y el público más exigente. Y "Los Altar Boys" es una película que emociona y que no te toma por idiota. Evitando la elipsis final de rigor típica de este tipo de cine (en que vemos al escritor sentado ante su máquina relatando la historia futura), y a pesar de incurrir en algunos de los clichés más evidentes del mismo (piensen en "Barrio" o en la misma "Cuenta conmigo" y ya sabrán de qué les hablo), esta cinta de Peter Care es una película honesta y divertida, una hábil mezcla de drama y humor que consigue entretenerte y dejarte con buen sabor de boca durante sus poco más de noventa minutos...Que no es poco.| Reacciones: |
viernes, 12 de junio de 2009
Tres motivos para ver..."Micmacs à tire larigot", lo nuevo de Jeunet
...¡la banda de Jeunet ha vuelto! Dominique Pignon, Danny Boon, Yolande Moureau. La verdad es que se sabe poco del argumento, aunque todo indica que estemos ante una comedia satírica con aires de cine negro. ¿Perdedores y traficantes de armas? Tenía ganas de ver al Jeunet menos trascendente.
...el 29 de Octubre se estrena en Francia. Esperemos el DVDRip.
domingo, 7 de junio de 2009
Tres motivos para ver (y uno para llorar)..."Los mundos de Coraline", de Henry Selick
...la cuidada estética. Henry Selick, el autor de "Pesadilla antes de Navidad", regresa a la animación gótica adaptando una magnífica novela de Neil Gaiman, enésima versión de Alicia en el País de las Maravillas. Y la película es ante todo un desbordante orgasmo estético. Las aventuras de Coraline tras el espejo (en este caso una pequeña puerta de su desvencijada habitación) le llevan a un mundo donde el aburrimiento y soledad reinantes en la realidad cotidiana de la joven se tornan en un mundo de ficción cálido y amable donde todo parece perfecto. Y toda la película, la conjunción de estos dos mundos, están regidos por un diseño de producción (a manos del propio Selick) desbordantes de imaginación y fantasía, repletos de detalles estéticos y secuencias que pasarán a mi memoria cinematofráfica por siempre. Desde el baile de ratones hasta la mágica secuencia del jardín (sin mencionar la función teatral con público canino o los ojos por botones que presentan los habitantes del mundo ficticio), "Los mundos de Coraline" es todo un espectáculo visual. Por no hablar del diseño de personajes, auténtico acierto de este cruel cuento de hadas. Pensemos en Coraline (su pelo azul, su impermeable amarillo y su gesto siempre fruncido), en el amigo asocial, en el vecino borracho y antiguo contorsionista, en los padres de Coraline y su gesto imposible...Pensemos y aplaudamos en esas dos vecinas, actrices retiradas, que viven de sus recuerdos en un esperpéntico apartamento repletas las estanterías de los cadáveres disecados de sus perros fallecidos. Todo un espectáculo.
...la banda sonora de Bruno Coulais. El genio de "Los chicos del coro" vuelve a sorprendernos con un score tétrico y coral que resume a la perfección los diferentes temas que trata la película: el respeto a los padres, la soledad infantil, el poder de la imaginación o el peligro de la curiosidad. Con la sensibilidad que le caracteriza, el main theme de la cinta se encuentra desde este momento en lo más arriba de mi filmografía.
...su excelencia técnica. No tanto a nivel de realización (que sería muy digno de análisis el uso del color y el simbolismo que Henry Selick nos ofrece en esta película) como a nivel de las técnicas audovisuales aplicadas en esta cinta. Porque estamos ante un nuevo hito de la animación stop motion a la altura de los maestros Trnka o Svankmajer, en esta ocasión combinada con la animación digital en la recreación de este mundo fantástico ofrecido por la película.
Y aunque "Los mundos de Coraline" es una película que todo el mundo debería ver (si no la has visto ya), hay un motivo fundamental que te deja un regusto amargo...Su guión.
"Pesadilla antes de Navidad" es una obra maestra absoluta (que os jodan, culturetas) pues, junto a la sapiencia dramatúrgica de Selick, el poderío visual de Tim Burton y las reminiscencias góticas de ese artista que es Bo Welch, contaba con un guión polémico pero extremadamente correcto y lleno de pinceladas de genialidad por parte de esa artista que es Caroline Thompson. "Los mundos de Coraline", por su parte, es un cuento de hadas cruel, una historia de terror para niños que entronca directamente con la cinta de Guillermo del Toro "El laberinto del fauno" y que debería ver en ella un reflejo perfecto de aquello a lo que los creadores de "Coraline" no han podido llegar. Henry Selick es mejor diseñador de producción y director que guionista, y el guión de esta obra no está a la altura de su magnificencia estética. Con un primer acto de rutina de vida carente de conflicto, muchos de los personajes van quedándose en la mera anécdota y, llegados al primer punto de giro, final del segundo acto, cuando todo debería ser a vida o muerte para nuestra pequeña Caroline, el Selick guionista se ciñe al cuento original y nos ofrece una sucesión de beats insípidos y sin tensión que terminan por crear una progresión dramática pobre y aburrida incluso para el infante más retardado que pueda encontrarse en la sala. Si bien la película, remonta el vuelo en ocasiones con detalles estéticos que antes ya nombramos, cuando la cinta termina, uno no puede dejar de recordar la catarsis emotiva vivida en "El laberinto del fauno" y quejarse de la falta de emotividad de "Coraline" y el mundo frío y aséptico en él creado. Y como siempre, esta opinión es discutible, pero si el mejor arma del medio cinematográfico es la empatía, ésta se pierde en el caso de Coraline en un guión gris que funciona a tramos y que remonta ligeramente en sus últimos minutos, sobretodo a partir de la lucha con la pérfida bruja en forma de araña.
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martes, 2 de junio de 2009
Tres motivos para ver..."John Rambo", de Silvester Stallone
...la incorrección. A Silvester Stallone nunca le importó un carajo la crítica. Cuando no tienes nada que perder, cuando ya todo el mundo te dio por muerto y te consideró un vejestorio hormonado, puedes mandar la incorrección política más allá de Shaigón y devolver a la vida a un icono del cine de acción más viril de los ochenta: John Rambo. Y puedes hacerlo a tu aire y manera, sin preocuparte del qué dirán. Puedes realizar una ultraconservadora película probélica y llenarla de panfletos ultraderechistas sin pensar si te aplaudirán, si tendrás éxito, si tuyas serán las guirnaldas y los oropeles Porque Stallone es Rambo, un héroe vencido, fracasado, atormentado...Y las historias personales siempre merecen ser contadas.
...la violencia. Extrema, sucia, ochentera. En "John Rambo" la muerte duele, es real. Plagada de secuencias extremadamente crueles de masacre y tortura a birmanos inocentes, Stallone nos demuestra ser un gran manipulador de emociones, buscando la empatía necesaria en nosotros que le permita desactivarnos intelectualmente y transmitirnos el mensaje de la cinta: las palabras, el evangelio, las buenas acciones, no son necesarias para cambiar las cosas en este mundo miserable, cruento e injusto. El orden de las cosas, la intrahistoria unamuniana la cambian los guerreros traumatizados como John Rambo, aquellos que prefieren "morir por algo a vivir sin nada". Y este mensaje se ve perfectamente dramatizado en el personaje de Michael Bennett, el buen pastor, el hombre que repudiaba la violencia de nuestro héroe durante los dos primeros actos de película, pero que al final de la misma termina asesinando a pedradas a un militar birmano.
...la secuencia final. John Rambo y su ametralladora se han convertido desde ya en uno de los momentos más violentos y memorables del cine de acción contemporáneo. Si John McClaine no supo envejecer en "La Jungla 4.0" y los jodidos censores obligaron a recortar su ya célebre "Yippi-Ke-Yee, Mothafucka", Silvester Stallone hace alarde de la independencia e incorrección antes mencionada y en el final de su cinta, a lomos de un jeep, trae el infierno a los militares birmanos. Todo un recital de vísceras, piernas desgajadas, cabezas decapitadas y sangre, mucha sangre (digital y real), que da punto y final a una película sumamente entretenida que supuso el regreso de un actor mítico de los años ochenta y de un personaje que desde "Acorralado" nos ha regalado secuencias y frases lapidarias para el recuerdo...
Bienvenidos al infierno.
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lunes, 1 de junio de 2009
Tres motivos para admirar...las películas de Paul Thomas Anderson
...su megalomanía. Paul Thomas Anderson, el que fuera niño prodigio de San Fernando Valley, siempre ha deseado ser el Orson Welles de su generación. Sus películas jamás pretenden ser pequeñas y a través de ellas, el realizador norteamericano intenta transmitirnos verdaderas lecciones morales sobre temas tan universales como la familia y la redención en "Magnolia", la amistad en "Sydney", el amor en "Punch Drunk Love", el sexo en "Boogie Nights" o la ambición en "There will be blood" (aunque realmente todas estas películas sean una complejísima mezcolanza temática que hace compleja la clasificación).
...sus personajes. Extravagantes, complejos, bichos raros de un mundo que no termina de comprenderles. Porque los personajes de Paul Thomas Anderson son verdaderos alter ego de su propia personalidad. Histriónicos, exagerados y llenos de tics. Así, la filmografía de este director nos ha dejado para el recuerdo algunos de los personajes más grotescos de la historia del cine actual norteamericano. Cómo olvidar a Frank McKey, el gurú vaginal de "Magnolia"; a Barry Egan, el violento don nadie de "Punch Drunk Love"; o a Daniel Plainview, el protagonista de "There Will Be Blood" . Todos ellos(entre tantos y tantos otros freaks que pueblan la filmografía de Anderson) son personajes complejos, misteriosos, violentos, que no se rigen por un determinismo claro ni poseen una motivación que el espectador pueda reconocer como empática por lo compleja y oscura de la misma. Motivo este de la extrañeza de sus películas y de lo nada indiferente que deja al espectador que se atreve a entrar en el cine de este genial director.
...su estilo de realización. Grandilocuente, operístico, melodramático, Paul Thomas Anderson es un alumno aventajado de la Escuela de Nueva York y su estilo de cámara recuerda al de su maestro Martin Scorsese. Con una cámara siempre viva y en movimiento, Anderson ha demostrado ser en toda su trayectoria un genio del ritmo cinematográfico y perfecto conocedor de los resortes del lenguaje audiovisual. Sus películas, a veces crípticas, requieren de un segundo y tercer visionado para captar todos y cada uno de los sutiles detalles diseminados a lo largo de toda su filmografía y que en ocasiones vienen a esconder la premisa o mensaje de la obra. Por otra parte, Anderson siempre ha destacado por saberse rodear de un equipo técnico y artístico excelente. Con un actor fetiche como Philip Seymour Hoffman, un compositor como Jon Brion y un director de fotografía GENIAL como es Robert Elswitt, todas las películas de Paul Thomas Anderson son auténticas maravillas visuales de planos secuencia e imágenes imposibles, una concatenación audiovisual de elementos simbólicos que cobran vida inconsciente en la mente de los espectadores y en definitiva, un acercamiento diferente, recargado y muy, muy personal, a la realidad norteamericana por parte de un autor ególatra que se reconoce a sí mismo como el mejor director de la historia del cine norteamericano.
¿Y saben qué? Ole sus cojones.
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